La Visión empresarial como nunca antes la hemos visto
Cuando indagamos
por cómo debemos definir la planeación estratégica de la empresa, lo primero
que se nos recomienda es definir Misión, Visión y Valores. En ese orden. Sin
embargo, desde este blog propongo metodologías y herramientas poco
convencionales que han sido probadas con éxito en muchos casos. En así como hemos
encontrado que el orden de definición debe ser el contrario: Valores, Visión y Misión.
Por eso, en el primer post de este blog describí la metodología que utilizo
para definir los valores corporativos. En este segundo post describiré las
herramientas que utilizo en las empresas para ayudarles a declarar su visión. Recordemos
que estas metodologías integran herramientas del coaching y PNL con las teorías
tradicionales de la gestión de negocios.
Visión: permítanme soñar
De todo lo
que hay que hacer para definir la planeación estratégica de la empresa, la declaración
de la visión, es lo más importante. Ojo con esto, se dice tan rápido que se puede
pasar por alto, por eso lo repito: De todo
lo que hay que hacer para definir la planeación estratégica de la empresa, la
declaración de la visión, es lo más importante. La visión será la que nos
motive, la que nos impulse a crecer, la que marcará el camino de la planeación estratégica.
Si desde el inicio no tenemos claro hasta donde queremos llegar, desde el
inicio estaremos perdidos.
¿Quieres decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí?- preguntó Alicia- Eso depende mucho de adónde quieres ir -respondió el Gato.- Poco me preocupa dónde ir -respondió Alicia. – Entonces, poco importa el camino que tomes -replicó el Gato. (Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll).
Para definir la visión lo primero que hemos de hacer como empresarios es soñar. Sí, soñar, aunque suene romanticón y poco técnico. De hecho, suelo definir la visión como la “declaración manifiesta de un sueño”. Todos cuando iniciamos un proyecto de emprendimiento lo hacemos a partir de un sueño, por tanto, no es difícil ni descabellado darle forma a ese sueño y plasmarlo en forma de visión. Claro que el ejercicio no puede quedarse en el nivel abstracto, en algún momento hay que “aterrizarlo”.
Una técnica utilizada en PNL para soñar es la visualización, visualizar es imaginar el estado al que nos gustaría llegar sin importar los recursos o las limitaciones. En este caso, la empresa que queremos crear. Por tanto, demos rienda suelta a nuestra imaginación y soñemos, pero soñemos en grande. Si la visualización es lo más clara posible, no solo en imágenes sino en sonidos, detalles y sobre todo en emociones, los resultados que obtendremos serán sorprendentes. Precisamente ese es el Secreto (los que han leído el libro de Rhonda Byrne o han visto la película, saben de qué les hablo), dado que el cerebro no distingue entre lo que estamos imaginando y lo que está pasando realmente, comienza a crear una realidad alterna y la atrae hacia nosotros. La importancia de la visualización consiste en recargarnos de energía y clarificar nuestra visión. Como dije antes, la idea no es quedarse en este punto, hemos de “aterrizar” ese sueño, en el siguiente apartado explico cómo.
Visión SMART
Para concretar la declaración de nuestra visión utilizaremos una adaptación de la técnica de coaching conocida como “objetivos SMART”. Pero esta vez para definir nuestra visión, como una visión SMART. Se llama SMART, porque hace referencia al acrónimo (en inglés) formado por cada una de las características que tienen las visiones SMART.
Por tanto,
la visión debe ser Específica: y en
este sentido responder a las preguntas ¿Qué se quiere lograr? o ¿hasta dónde
queremos llegar?, la respuesta ha de ser algo concreto. Así mismo, debe poder Medirse, recordemos que la importancia de
la visión radica en que el fin de la planeación estratégica es precisamente el
logro de la visión, por tanto para determinar si estamos o no logrando nuestra
planeación, hay que medir el grado en que se está cumpliendo la visión. Seguidamente,
la visión debe ser Alcanzable. Con alcanzable
me refiero a que tiene que ser realista, para lo cual hay que contar con
información del contexto de la empresa. El análisis del contexto de la empresa normalmente
lo realizo integrando tres herramientas muy conocidas: Análisis PESTAL, 5
fuerzas de PORTER y Análisis DOFA (en un futuro blog las presentaremos al detalle).
Por ahora, basta decir que esta información nos servirá para no desfasarnos en
el planteamiento de la visión. Si el equipo de trabajo percibe la visión como
inalcanzable, lo más seguro es que la desmotivación llegue rápidamente.
La visión de la empresa también debe ser Relevante, apuntar a objetivos superiores, todo el equipo de la empresa debe saber que lo declarado en la visión es lo más importante para la compañía. También asocio la R con otra característica “Retadora”, si bien como ya vimos, la visión ha de ser alcanzable, también debe ser retadora, representar un reto para la empresa, animar a cada quien para que de lo mejor de sí, debe vincular emocionalmente a todo el equipo de trabajo, y motivarlo al sentir que persigue algo grande. Finalmente, la visión debe tener definido claramente un horizonte de Tiempo determinado, usualmente le recomiendo a las empresas plantearse la visión a 5 años. Ya que este es un tiempo suficiente para establecer estrategias, ver resultados y tomar acciones para enrutar la organización.
Finalicemos con algunos ejemplos
Antes de finalizar quiero presentar ejemplos de visión de algunas empresas, definidos no solo como parte de la estrategia organizacional sino también con un alto enfoque comercial.
Google: Proporcionar acceso a la información del mundo en un solo clic.
IKEA: Mejorar la vida diaria de muchas personas.
McGraw-Hill: Liberar el potencial de cada estudiante.
LATAM: “Convertirnos
en la aerolínea preferida de los pasajeros, en donde vuelen 2/3 de la región,
convirtiéndola en una de las 3 aerolíneas más grandes en el mundo.”
Para concluir quiero dejar claro que la importancia de la visión radica precisamente en que marca el rumbo de la planeación estratégica, por tanto la tarea que sigue es definir las estrategias que nos llevarán a alcanzarla. Por tanto, debemos medir y revisar que tanto nos estamos acercando o alejando de la visión y de acuerdo al análisis que hacemos del contexto la empresa, revisarla y ajustarla permanentemente.


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